lunes, 4 de mayo de 2015

Terapia familiar



El incómodo cadáver del mediador familiar yacía inerte en la mesa del salón. Las cuatro personas que estaban sentadas alrededor no dejaban de lanzarse miradas furtivas entre ellas. Fue el mayor de los hombres el que finalmente tomó la palabra:

- Si algo nos ha enseñado esto, es que hay que trabajar en equipo. Así que ya sabéis qué hacer.

Mientras su mujer envolvía el cuerpo en bolsas de plástico, sus hijos limpiaban la sangre y escondían el arma homicida. "Por fin somos una familia unida. La terapia familiar ha funcionado", pensaba orgulloso, con una pala en la mano.

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